Esta vez vamos a conversar sobre cómo reforzar en nuestros hijos la conducta que queremos: orden, responsabilidad, etc.
Todas las mamás luchamos diariamente con nuestros niños y niñas para que se cepillen los dientes, ordenen su ropa, dormitorio, practiquen los buenos modales en la mesa, etc. Y
además insistimos en ellos para eliminar los hábitos inapropiados como el lloriqueo, el descuido y la pereza.
Hay una técnica muy eficaz y útil que la desarrolló el primer sicólogo educativo E.L. Thorndike, en la década de 1920 que se llama: "La Ley del Refuerzo" que dice: "una conducta que logra consecuencias deseables se va a repetir". Los seres humanos somos motivados por lo que nos agrada. Consideremos esta técnica aplicada para los niños en los siguientes principios:
1.- Las recompensas deben otorgarse con prontitud.
Para obtener de una recompensa su máxima eficacia hay que ofrecerla poco después de que ha tenido lugar la conducta deseable. Ejemplo: no le podemos decir a nuestra hija que si mantiene su cuarto en orden en el mes de julio, tendrá su muñeca para navidad. La mayoría de los niños no tienen la capacidad mental ni la madurez para mantener en mente una meta a largo plazo y pierden la motivación. El premio debe ser inmediato.
2.- Utilizar recompensas no materiales o materiales.
Las recompensas no materiales son: elogios, besos, abrazos y la simple y tradicional atención inmediata.
Y, las recompensas materiales: premios que el niño desee o si son niños grandes pueden ser premios monetarios.
Es importante recordar que este tipo de conductas no se manejan castigando física o verbalmente a nuestros hijos (as), ni con confrontaciones directas, pues son conductas que reflejan inmadurez e infantilismo, por lo que debemos de aplicar otros recursos a diario sin que ellos se den cuenta.
¡Es muy sabio que nosotros los padres recompensemos a nuestros hijos por conductas que ellos van logrando, hasta con nuestro pequeño travieso!
3.- También podemos trabajar a la inversa: "una conducta que no se refuerza desaparece en algún momento"
Este proceso los sicólogos lo llaman: EXTINCIÓN, es muy útil para nosotros los padres (mamá y/o papá) que quieren modificar una conducta en nuestros niños.
Como el más común es el lloriqueo apliquemos un ejemplo en este sentido:
Amanda habla normal pero su madre no la escucha porque está muy ocupada. Cuando Amanda lloriquea su madre se detiene haber que sucede. Por lo tanto Amanda pasa lloriqueando.
Para extinguir el lloriqueo, debemos invertir el refuerzo.
La mamá deberá empezar a escuchar la voz normal de Amanda y ya no cuando lloriquea.
La mamá deberá enviarle mensajes a Amanda que dicen así: "Amanda mis oídos son raros y no escuchan los lloriqueos" así pasarán 1 o 2 días y la madre deberá prestar caso de inmediato a la voz normal de Amanda y no hacer caso a ningún quejido ni lloriqueo.
Si ese control se aplica apropiadamente sin duda alguna se logra los resultados que deseamos.
Lo mismo podemos aplicar con berrinches, también podemos trabajar en equipo con el padre, abuela y tíos que de pronto de involucran y forman parte de la crianza de nuestros niños.
4.- Nosotros los padres (máma y papá) y maestros también somos vulnerables al refuerzo.
Debido a que el refuerzo es el mecanismo mediante el cual aprendemos nuevas conductas.
También los adultos modificamos nuestra conducta según el estímulo positivo o negativo que recibimos de nuestros hijos.
Ejemplo;
Si llevamos a nuestro hijo al cine y se muestra muy feliz entonces seguramente lo volveremos a llevar. (Reforzó nuestra conducta)
Si le decimos a nuestra hija que no haga algo incorrecto y nos responde; "que mala, no te quiero" (la niña lo hace para extinguir la conducta, hay casos en que lo logra).
5.- Finalmente; a veces nosotros los padres y madres reforzamos la conducta indeseable mientras que debilitamos las conductas que valoramos. ¡Esto se trata de los refuerzos accidentales!
Veamos un ejemplo con una adolescente;
Alejandra de 16 años pide permiso a su madre para salir por la noche a una fiesta. Su madre dice "no" pero Alejandra sabe que ese "no" es un tal vez porque a eso ha estado acostumbrada. Por lo tanto, Alejandra insiste discutiendo y reclamando lo suficiente hasta obtener un "si".
Esos son los refuerzos accidentales; cuando nosotros, los padres y madres cometemos el error de permitir que tenga éxito la discusión, la pelea, el reclamo, la mala cara o el tratar de negociar. Debemos estar seguros de nuestra postura sobre un asunto, para que nuestros niños y adolescentes sepan que un "no" significa; absolutamente un no.
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