miércoles, 19 de abril de 2017

¿Niños rebeldes o desafiantes? (1 a 5 años)

Constantemente recibo muchas inquietudes con respecto a este tema y es que es muy común que como papás y/o mamás nos cuestionemos acerca del comportamiento de nuestros pequeños y pequeñas en edad preescolar. 

En primera instancia, debo decir en términos generales que son  niños extremadamente inteligentes que cada día nos sorprenden más con cada travesura, ocurrencia o idea, que a menudo no sabemos cómo manejar.

Por un lado nos angustiamos preguntándonos si les estamos dedicando tiempo suficiente o quizás nos cuestionamos si lo estamos engriendo demasiado, ya sea porque es nuestro único hijo, o primer  hijo o quizás porque es el más pequeño de la casa o tal vez porque mamá está esperando a un ñañito(a), o simplemente porque nos envuelve de ternura el participar de cada una de sus acciones… en fin, de cualquier forma nos surgen las mismas interrogantes a todos los papás y mamás y lo único que queremos es formar a hijos(as) educados y cariñosos, sabiendo fortalecer en ellos sus destrezas e inteligencia.

Como primer punto es necesario que tengamos claro que es normal que los niños y niñas  de 1 a 5 años quieran hacer solo lo que ellos quieren, llevar la contraria a papá o mamá, no acatar órdenes, exigir  cosas de mala manera, querer comer lo que más les gusta o querer algo en ese momento y rápido, pues nacen sin ningún control, sienten que están creciendo, son independientes, están  en plena formación, y somos nosotros, sus padres (papá y mamá), quienes debemos de dirigirlos con disciplina, formándoles el carácter y la voluntad. 
Vale recalcar que estos primeros 5 años de vida  serán la base para los próximos años. 

¿Cómo dirigir/ formar a los niños en la disciplina? 
Mucho se ha escrito sobre una disciplina rígida, disciplina permisiva, disciplina positiva, etc, y efectivamente podríamos hablar de muchos estilos para aplicarla. En mi opinión, la mejor disciplina es aquella que deja claro la autoridad, mando y control que ejercen los padres con un auténtico amor, basado en firmeza y razonamiento, en donde niños y padres se traten con respeto, cordialidad y confianza, que promueve el bienestar y formación del niño. 

Por supuesto esta forma de disciplinar exige mucho de nosotros como padres, pues se requiere de dedicación, paciencia, constancia, esfuerzo, diligencia, trabajo diario, entusiasmo y mucho amor, que nunca nos ha de faltar. 

Para explicar la forma de disciplinar que aconsejo, a continuación describo 5 fundamentos que debemos tener en cuenta para aplicar este método: 

1.- RESPETO 
Inculcar respeto por los padres desde que son bebés es el factor crucial en la educación de los niños. 
Es imperativo que los niños aprendan a respetar a sus padres porque es la base de su trato con la gente en el futuro. 
Si queremos que nuestros hijos acepten nuestros valores cuando lleguen a la adolescencia entonces debemos inculcarles respeto con nuestro ejemplo, desde los primeros años en la infancia. 
No podemos permitir (mamá/papá)  jamás una insolencia, mala educación o actitud desafiante de parte de nuestros hijos (as). 
Los niños tienen derecho a decir lo que sienten, pero de manera respetuosa y educada.

2.- TRATO CORDIAL 
Debemos de ser cordiales con nuestros hijos (as) aún cuando los disciplinamos, eso es primordial para que ellos (as) sientan que lo que papá o mamá rechaza es el mal comportamiento o la conducta desafiante, más no a los hijos (as). 

3.- COMUNICACIÓN 
La mejor oportunidad para comunicarse suele ser después de una acción disciplinaria. No hay nada que nos acerque más a nosotros los padres con nuestros hijos (as)  que el ganar después de haber sido desafiados con insolencia por nuestros hijos. 
La demostración de autoridad de los padres es algo que reconstruye el respeto como ningún otro proceso puede hacerlo y con seguridad los niños (as)  revelarán su amor después de que se sequen sus lágrimas, después de una confrontación en la que ganen los adultos. 
Luego del desahogo emocional los niños (as) quieren acurrucarse con nosotros sus padres y debemos recibirlos  con los brazos abiertos llenos de amor.

4.- HABLAR SIN GRITOS NI CRÍTICAS 
Debemos mostrar autoridad con calma y tranquilidad, no hay ninguna razón que justifique gritar a nuestros pequeños o criticarlos ya sea en público o privado. Eso daña a los niños. 
Debemos ser firmes y amorosos en todo momento. 

5.- AMOR Y DISCIPLINA 
 Establecer un equilibrio entre  amor y control es lo que debemos buscar siempre en los primeros años si queremos adolescentes sanos y responsables.

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