lunes, 11 de junio de 2018

Educar con el ejemplo

¿Por qué es tan importante el ejemplo para nuestros hijos? 

Los seres humanos estamos preparados para aprender por la imitación y repetición de conductas. 
En uno de los descubrimientos cerebrales  más importantes realizados por el italiano Giacomo Rizzolatti, él nos explica que gracias a nuestras neuronas espejos imitamos todo lo que vemos, escuchamos y sentimos. Por ejemplo: si te estás riendo, los centros de quien observan se activan y se contagia. O si veo a alguien con dolor entonces mis centros se activan y siento tristeza, esto se define por las neuroemociones. 
Por eso es tan importante que más que discursos, actuemos en la vida como queremos que nuestros hijos e hijas se comporten en su día a día. 

Una pregunta que siempre me hacen a diario madres y padres, es sobre la felicidad de nuestros hijos e hijas. ¿Qué hacer para que nuestros hijos sean felices, para verlos felices? Pues la respuesta resulta ser más simple de que lo que parece: 
Si queremos verlos felices entonces ocupémonos de ser felices nosotros mismo, pero felices internamente, haciendo lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. 

Las neuronas espejos determinan que nuestros hijos e hijas sean capaces de captar los sentimientos de nosotros, madres y padres, pero sobre todo de las mamás, por lo tanto, si tenemos una mamá estresada, tranquila, angustiada, enojada, calmada, etc sus hijos lo estarán de igual manera.  

A veces nosotros somos muy cuidadosas con lo que decimos pero no con lo que hacemos y en diversas ocasiones nos ven, escuchan y sienten hablando mal de alguien, preocupadas en exceso por el trabajo o dinero, insultando o amargados por el tráfico, por las filas, porque hace sol, porque llueve, por el clima, nos ven gritando, y en fin... hay miles de situaciones que vivimos junto a nuestros hijos e hijas, de las que no somos conscientes y de las que ellos absorben más de lo que creemos. 

Recordemos: 

Tu comportamiento es la mejor educación para formar los hábitos en nuestros hijos e hijas, los cuales quedarán para siempre en ellos instalados en su mente y formarán parte de su vida. 

El ejemplo es la mejor herramienta educativa con la que cuenta la familia, que es la escuela más importante que tenemos en la vida, y nosotros los padres somos los más grandes educadores naturales. 

Lo que les traigo hoy es un ejemplo maravilloso de una nena de 2 años que ve a su mami maquillarse todos los días y ella la ha imitado de una manera divertida y espontánea ....

Disfrutemos de este maravilloso ejemplo... 

martes, 24 de abril de 2018

Respetemos los tiempos de nuestros hijos e hijas

Hoy quiero hablar de un tema que me parece importantísimo: “los tiempos”.  Ese “tiempo” que hace que cada vez respetemos menos al ser humano, sobretodo a nuestros niños y niñas.

Todo inicia por lo general con la comparación. Constantemente solemos comparar a nuestro hijo con sus otros hermanos, primos, hijos de amigos, vecinos, compañeros  o porque hemos leído un determinado artículo o simplemente porque escuchamos lo que nos dicen amigos o familiares.

Es de vital importancia tener claro que cada ser humano tiene su propio ritmo de desarrollo y que solo cuando lo respetamos, los  apoyamos para que este sea exitoso y efectivo. Y esto por supuesto aplica siempre más hacia cómo vemos a nuestros hijos, porque ellos dependen de la formación y seguridad que les demos. 

Estamos mal acostumbrados, tal vez sin darnos cuenta, a criticarlos, juzgarlos y catalogarlos constantemente. 
Por ejemplo: Si nuestro nene  hace un berrinche es un malcriado, si llora mucho es un manipulador, si lo tenemos mucho en upa se engríe, si no deja el pañal a los 2 años está atrasado, si no come en 15 minutos tiene un problema, si no habla al año de edad, necesita terapia de lenguaje, y la lista podría ser muy larga si nuestro pequeño no está dentro de los estándares establecidos del desarrollo. 
Queremos que nuestro hijo o hija  lo haga todo en un tiempo determinado, cómo además también  lo exige la escuela y si no lo consiguen son catalogados como “niños difíciles, niños problemas o niños inmaduros” y en el plantel educativo son enviados al departamento de Sicología o Pedagogía para “corregir su atraso”. Estas acciones no logran más que aportar o desencadenar  a que se manifieste en él o ella un verdadero atraso. 

Antes de seguir con este artículo quiero comentarles que yo lo viví con mi hijo que actualmente tiene 21 años. Sufrí mucho durante toda su escolaridad porque mi hijo nunca logro hacer sus actividades en “los tiempos” que indicaba  el sistema de educación y tenía muchos cuestionamientos de sus profesoras por su forma de avanzar. En la actualidad, mi hijo es un adulto que trabaja y dirige un negocio completamente exitoso. Esta vivencia personal me impulsó a ampliar mi perspectiva y a capacitarme más para educar, no solo a nuestros maravillosos niños y niñas, sino también a sus mamás. Y gracias a que lo comprendí y lo aprendí, pude guiar y apoyar a mi hijo solo respetando “los tiempos”, SUS tiempos.

Debemos de comprender que todos los seres humanos tenemos nuestros propios tiempos y que es necesario respetarlos y defenderlos. Si una escuela no lo comprende y lo cuestiona, estamos obligados a  buscar otra que nos ayude complementándonos,  apoyando su desarrollo como equipo de trabajo, por el bienestar de nuestro hijo o hija. 

He hablado superficialmente sobre una situación muy común en la actualidad. Los invito a defender y proteger “los tiempos” de cada uno de nuestros hijos e hijas, para que tengan la oportunidad de desarrollar sus habilidades, capacidades, destrezas y que así logren la madurez que necesitan para enfrentar la escolaridad,  y que además esta sea divertida. 
¡Solo ahí estaremos formando a un pequeño seguro, feliz y tranquilo!