lunes, 3 de diciembre de 2018

Las emociones se contagian, ¡contagiemos optimismo!

Como todos, seguramente hemos sentido que con mucha facilidad hay personas que nos han contagiado su optimismo, alegría e ilusión y otras, en cambio su egoísmo, negatividad, tristeza o mal humor. Efectivamente muchos estudios de la Neurociencia indican que científicamente esta demostrado que es así, las emociones se contagian con mucha facilidad.

Esto nos aporta con fuerza  que para lograr el éxito en cada área de nuestra vida debemos rodearnos de personas positivas, con buena energía, que nos ayuden a construir eso que deseamos alcanzar. Entonces para comprobar nuestro nivel de energía debemos de revisar por quiénes estamos rodeados, ya que somos el promedio de las cinco personas que nos rodean.  

Debemos entrenar nuestro cerebro para ser portador de emociones positivas como bondad, amabilidad, ternura, alegría,  paz, dinamismo, etc. Eso no significa que estemos exentos de sentir emociones como el miedo, estrés, angustia, soledad, etc., eso significa que lo que importa es la frecuencia y la duración de dichas emociones ya que debemos aprender a canalizarlas en forma positiva para que incluso esas emociones que pueden parecer negativas seamos capaces de transformarlas para nuestro beneficio y que nos ayuden a movernos a lograr lo deseado. 

Digamos que lo acertado sería saber protegerse de quienes son capaces de contagiarnos sus emociones negativas, lo hagan intencionadamente o no, y de compartir más tiempo con quienes irradian energía. Una mente en calma puede producir tranquilidad y felicidad en cualquier tipo de situación. Richard Davidson, doctor e investigador en neurociencia afectiva, afirma que las emociones positivas como la amabilidad, bondad, ternura, cooperación y empatía, pueden entrenarse a cualquier edad y son la base para saber combatir el sufrimiento, la ansiedad y el estrés. Estimulando esto en niños y adolescentes mejoramos resultados académicos, su bienestar emocional y salud.

Siendo el cerebro el órgano más importante en el ser humano, resulta interesante esta investigación porque usualmente los seres humanos tendemos a centrarnos en primera instancia en las emociones negativas como la ansiedad, el estrés, el mal humor. La buena noticia es que desde cualquier edad podemos ejercitar nuestro cerebro para aprender a cambiar o transformar esas emociones, la única condición es tener metas, motivaciones y objetivos claros, además de estar abierto y predispuestos al cambio.

Los seres humanos nacemos con emociones positivas, es decir son innatas, pero son  frágiles, es decir que si no se cultivan se pierden. Por lo tanto es indispensable que si queremos tener mejores seres humanos capaces de aportar lo mejor de cada uno, padres y maestros debemos estar alineados y trabajar en conjunto para optimizar el funcionamiento del cerebro de nuestros hijos y alumnos desde muy temprana edad. 

Los estudios también nos indican que estimulando las emociones positivas en niños y adolescentes disminuyen los problemas académicos, de salud y problemas sociales.   

¿Cómo podemos instalar en nuestros infantes este nuevo descubrimiento?

1.- Atendiendo y cuidando al infante desde sus primeros años 

2.- La real conexión familiar afectiva es la que activa los circuitos neuronales 

3.- Crear espacios de juegos en familia en los que se fomente la importancia de compartir, de ser honesto, de ser una buena persona capaz de aceptar las situaciones que se vayan presentando en el desarrollo de cada juego.

4.-  Inculcándoles  la apreciación de ser una persona saludable
   
Es importante recordar siempre:

* Una  mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación y contagiar a cualquier persona.

* La base de un cerebro sano es la bondad. La bondad es el punto mas elevado de la inteligencia.