Como padres, madres, o docentes sabemos que los límites, normas y reglas son esenciales para la educación del cerebro. ¡Y como NeuroEducadora puedo garantizar que así es!
Tenemos toda una zona del cerebro que es la CORTEZA PREFRONTAL dedicada especialmente a los comportamientos sociales adecuados en cada momento, la expresión de la personalidad, a fijar las normas y reglas que les indicamos y ayudar al ser humano a madurar para tomar decisiones, realizar elecciones y resolver problemas, logrando así la felicidad y posteriormente el conseguir nuestras metas.
Sin embargo; con frecuencia me contactan muchos papás, mamás y docentes, inclusive, que manifiestan su temor ante el PONER LÍMITES.
Debemos tener claro que los límites son una clave fundamental y básica en la educación de nuestros niños y niñas, para que ellos sean capaces de controlarse, siendo estos los mejores indicadores para desarrollar la inteligencia intelectual, emocional y social.
Incluso se ha comprobado que poner límites en el primer periodo sensitivo (0 a 5 años) previene patologías.
Veamos algunos ejemplos:
A partir del cuarto o quinto mes, el bebé es capaz de esperar por un periodo corto de tiempo calmado antes de recibir su toma, esto quiere decir que si la madre le dice al pequeño con voz suave "ya va mamá, para darte tu leche", el bebé es capaz de esperar unos minutos tranquilo a su madre.
El pecho a demanda para mí es la mejor forma de crianza, sin embargo no significa que a veces el bebé sea capaz de esperar unos minutos.
De igual forma a una nena o nene de 1 o 2 años que no se deja cambiar un pañal, no debería pasar que tengan que entretenerla varias personas porque la madre no pueda sujetarla con firmeza indicándole que es la hora del cambio y que debe esperar.
Así mismo, si hablamos de un niño o niña de 3 o 4 años que debe comer sentado frente a la mesa, y sin embargo nos encontramos en muchos casos a la madre persiguiendo al niño dándole de comer o prendiéndole la TV para entretenerlo porque sino no come.
Para el cerebro es importante que comprenda desde sus primeros años la instrucción correcta.
¿Qué actitud debemos tener los padres, madres y docentes para poner límites?
La actitud que debemos tener es la de saber que estamos haciendo lo mejor para nuestro hijo (a) o alumno (a) con seguridad, firmeza, calidez y tranquilidad.
Poner límites a las conductas poco adecuadas es muy importante, porque estamos evitando que se establezcan conexiones entre sus neuronas que no van a favorecer su desarrollo intelectual, emocional y social.
Veamos un ejemplo que ocurre a menudo en la escuela:
Si un nene quiere el juguete de otro nene es posible que decida pegarle para conseguirlo.
Él tendrá la satisfacción de haberlo conseguido, pero rompiendo una regla social muy importante.
Por lo tanto no podemos permitir que pegue. Debemos poner el límite de la forma correcta para que su cerebro reciba la instrucción adecuada y la mala conducta no se trasforme en malos hábitos.
Poniendo límites cortamos las conductas no deseadas, lo que ayuda al autocontrol del niño y permite que busque alternativas para que sea más flexible y adaptable.
¿Cuándo y cómo debemos empezar a poner límites?
* INICIO:
Si pones un límite la primera vez que observes una conducta poco adecuada, evitarás que se produzca una primera conexión negativa en el cerebro del niño y por lo tanto tendrás mucho menos trabajo en el futuro, porque estamos evitando que la conducta negativa se desarrolle.
* ANTICIPARSE:
Cuando veas que tu hijo va a hacer algo que no es correcto, evítalo antes de que ocurra.
Al igual que la anterior es mejor que no se desarrolle en el cerebro una conducta negativa y que se convierta en hábito.
* CONSTANCIA:
El hecho de poner un límite la primera vez que sucede una conducta poco apropiada o que evites que ocurra la conducta no deseada, no significa que tu hijo intente varias veces hacer lo mismo porque los niños son curiosos y persistentes.
La clave es que los límites estén presentes en su cerebro en todo momento para evitar confusiones en los niños.
* ACUERDOS ENTRE PAPÁ Y MAMÁ:
De nada sirve que la madre haya puesto límites si el padre la desautoriza. La pareja debe estar de acuerdo antes de establecer límites.
* SEGURIDAD Y CALMA:
El secreto de la efectividad de poner límites es que mamá y papá estén tranquilos y seguros cuando marcan los límites.
Cuando los padres y madres se desesperan, se ponen nerviosos o gritan, la corteza cerebral encargada de gestionar los límites se bloquea y el niño no es capaz de comprender lo que intentamos enseñarle.
*AMOR Y CONFIANZA:
Los límites son reglas que nuestros niños (as) deben cumplir por su bienestar desde que son bebés. Poco a poco debemos enseñarles a asociar que los límites nos otorgan felicidad, por lo tanto debemos guiarlos con claridad brindándoles confianza y amor.
Clases de límites
* LÍMITES IRROMPIBLES
Estos límites las mamás y papás los conocemos a la perfección. Son los límites que garantizan la seguridad de nuestros niños.
Ejemplo:
No pueden meter los dedos en los toma corrientes, no pueden tomar una botella de veneno.
* LÍMITES IMPORTANTES PARA EL BIENESTAR FAMILIAR
Estos límites son las normas y reglas que van en lineamiento con cada estilo familiar y debemos hacer valer siempre por el bienestar de nuestros niños (as) sin embargo hay excepciones.
Ejemplo:
Hay que compartir juguetes y evitar pegar, sin embargo, explicarle que debe defenderse si es agredido por alguien.
Debe comer todo, sin embargo, un día le duele la barriga entonces no come.
Se comen golosinas los fines de semana
Hay que decir siempre la verdad
* LÍMITES IMPORTANTES PARA EL BIENESTAR SOCIAL
Cuando nuestros niños tienen los buenos hábitos de seguir los límites marcados en su hogar, se les hace muy fácil seguir las normas marcadas fuera del hogar.
Estos límites son normas que deben respetar para el bienestar social.
Ejemplo:
Caminar solo por un sitio marcado
Usar uniforme para asistir al jardín, escuela o colegio
No decir malas palabras
* LÍMITES QUE SE PUEDEN ROMPER
Estos límites son aquellos que cuando mamá o papá lo permitamos, se pueden romper y permiten a nuestros niños ser flexibles y adaptarse a los cambios en función de las circunstancias, además de tener una vida relajada.
Ejemplo:
Si un sábado por la noche, queremos quedarnos a dormir con los abuelos sin planificar, entonces no hay problema en no dormir con la pijama.
Si tenemos una visita en nuestra casa, podemos cenar helados.
Romper los límites es permitido para enseñarle a nuestro cerebro a disfrutar de la vida dentro de los lineamientos adecuados, ¡nos hace felices y nos relaja!, pero una vez de que estén muy bien establecidos.

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