Secciones

viernes, 24 de marzo de 2017

Comunicación con nuestros hijos

La comunicación en la educación de los hijos es fundamental. Lo sabemos como concepto, pero muchas veces no sabemos cómo, de qué manera o en qué consiste la comunicación  con nuestros hijos.
Este tema me parece indispensable para nosotros los padres. Pues desde que iniciamos con este maravilloso rol de ser papá y/o mamá cambia completamente nuestra vida.

La comunicación con nuestros hijos inicia desde la concepción en el caso de la mamá y desde el nacimiento en el caso del papá…. aunque pensemos que no nos  entienden o que no nos escuchan, pues científicamente se ha probado que sí, nuestros hijos están conectados con nosotros sin ninguna duda … y esto lo vamos percibiendo en la medida en la que van creciendo. Si están acostumbrados a escucharnos el vínculo se fortalece y todo será más fluido. La comunicación es la única forma de crear ese lazo irrompible con nuestros hijos. Por eso a pesar de que en el mundo en que vivimos lo que más nos hace falta es tiempo, sobre todo cuando mamá y/o papá trabajan fuera de casa, dediquémosles un tiempo importante a diario a nuestros hijos.

A continuación les menciono algunos tips para tener una buena comunicación con nuestros hijos:  

1. En la educación de los hijos debemos prestar mucha atención en las palabras, en la manera en como le hablamos porque esas palabras pueden definir a un niño de por vida. Otras de las cosas que debemos tener muy presente es que la paciencia y, sobretodo, respeto, son muy importantes en la vida de un niño.

2. Una de las estrategias para desarrollar habilidades es a través de la lectura. En casa acostumbrémonos  a leerle a nuestros hijos desde muy pequeños.  Lo ideal, es hacerlo desde que son bebés para así incluso ir inculcándoles la lectura. Ej: leerles un cuento todas las noches antes de dormir. 

3. Cuando el niño haya hecho algo mal,  le explicamos y después le decimos que es lo correcto. A los niños les encanta saber las razones, así que estarán fascinados escuchándonos. Luego de la explicación dale a tu hijo un abrazo y dile: ” No pasa nada”. Al hacer esto se crean sentimientos positivos en ellos, se sienten acogidos y se relajan. 

4. Evitemos llamar a nuestros hijos con nombres despectivos, porque esto se convierte en una parte de su diccionario psicológico en su concepto de sí mismo.
Permíteles explorar y equivocarse (retroalimentación). Dile a tu hijo lo maravilloso, dulce e inteligente que es y que está bien cometer errores y volver a intentarlo. Los ejercicios de legos, bloques, construcciones, rompecabezas, que armen y desarmen, los ayuda mucho, para que intenten una y otra vez lo que desean lograr.

5. Papá y mamá somos la referencia principal de nuestros hijos; tratémoslos siempre con amor. Independientemente de la edad que tengan.  Así como los tratamos, ellos se perciben y se crean conceptos internos de sí mismos que difícilmente alguien puede cambiar.  

6. Enseñemos a nuestros hijos  a controlar sus emociones y por lo tanto su comportamiento, a pesar de tu estado de ánimo tomate un tiempo y ayúdalo a que descubra qué le pasa. 
Ej: Cuando está llorando y sabemos que tiene hambre , pero no lo dice. Entonces le hacemos la pregunta ¿qué tienes? ¿Hambre?.. y aquí viene la explicación:  Vamos a comer,  pero necesito saber qué te pasa por lo que debes calmarte y tratar que yo comprenda que tienes hambre para que pueda darte la comida. Esto es muy importante para que él se vaya conociendo.

7. Educar a un hijo en la autodisciplina le dará confianza para sobresalir en todas las áreas de su vida, por lo que en su rutina diaria los hábitos son indispensables.  

8. Para fomentar la comunicación debemos dedicarnos a tener diálogos con nuestros hijos. Desde que van al jardín debemos preguntarles diariamente cómo le fue, que hizo, con quién jugó, cuáles son sus amigos y amigas, en fin… las preguntas que vayan surgiendo en la conversación. Debe ser un momento exclusivo para la conversación, sin televisión, celular, ipad, y demás entretenimientos. Estos son los momentos que inclusive recordarán toda su vida. 
Hay niños y niñas callados que tienen respuestas cortas o simplemente se les dificulta iniciar un diálogo; para ello,  ¡empecemos nosotros! contémosle nosotros cómo nos fue, qué hicimos, con quién estuvimos y qué alegría sentimos al encontrarnos ahora con él/ella, así poco a poco este niño/a "tímido" se irá soltando y habituando a dialogar o iniciar la conversación con nosotros, sus padres.  

Una buena comunicación familiar les dará a tus hijos las herramientas necesarias a la hora de enfrentarse a cualquier tipo de relación social fuera del hogar, como en la escuela o en el trabajo en un futuro. 

Habla con tus hijos; hazles saber que estás allí para oírlos y entenderlos; aprende a escucharlos y no te cierres a decir que no antes de haberlos oído. Míralos a los ojos cuando hables con ellos. 

Cuida también las palabras que dices en frente de ellos; utiliza un lenguaje cordial y evita las palabras fuera de contexto o también llamadas “malas palabras”. Enséñales a siempre decir palabras como “gracias”, “por favor”, “buenos días” y “con permiso”.

Tengamos presente siempre que a pesar de los avances de la tecnología y de todos los desarrollos en el mundo, nunca caducarán los buenos consejos, los buenos hábitos, los buenos sentimientos… que solo se arraigan en nuestros hijos a través de las palabras, los diálogos y el buen ejemplo de nosotros, sus padres.  

miércoles, 22 de marzo de 2017

¿Cómo ayudo a mi hijo si decidimos separarnos y/o divorciarnos?


Cuando tomamos la lamentable decisión de separación o divorcio, una de las primeras interrogantes que nos surgen como padres es … ¿CÓMO AYUDAMOS A NUESTROS HIJOS?

Lo primero que debemos de tener en consideración es que con este cambio radical que se ven obligados a vivir cada hijo  sufre, tenga  la edad que tenga, debemos saber que mamá y papá somos un pilar único y  fundamental en su vida … y al ya no estar  juntos les ocasiona una ruptura interior, que sienten como un inexplicable dolor profundo, que a veces, dependiendo de la edad y del carácter de cada hijo (a), hasta logra derrumbar todo lo que hemos construido en él / ella… Por eso debemos de poner mucha atención a cómo puede afectarle a cada uno de nuestros hijos.

Por lo general dependiendo de en qué edad se encuentre cada uno de nuestros hijos, empiezan a desarrollar problemas de comportamiento, por ejemplo: mojar la cama, problemas de atención y concentración en la escuela, sensibilidad, retraimiento, angustia, rebeldía, etc. Los padres (mamá y papá) solemos  llevarlos a terapias delegando así la responsabilidad a otra persona. No nos darnos cuenta de que todo inicia con nosotros… que ellos se sienten así porque nosotros estamos así… es decir que somos los padres los que necesitamos la terapia para aprender cómo transmitirles la tranquilidad y estabilidad que necesitan, para saber qué decirles, cómo tratarlos y qué hacer para sostenerlos en un momento tan duro para ellos.

De algún modo nuestros hijos, sobre todo en los menores de 12 años que tienen aún un vínculo especial con sus padres, y en particular con la madre,  intuyen cuando las cosas no están bien y esto les causa ansiedad y emociones que no saben cómo manejar. Y cuando surge la separación/divorcio reafirman su intuición y se les derrumba su estabilidad emocional que la conformamos sus padres, cada uno con el rol que le corresponde. Si bien es cierto, por lo general en un momento tal vulnerable de nuestras vidas, en el que siempre uno de los dos padres está más afectado, no tenemos la suficiente entereza para tomar las riendas de la situación con nuestros hijos y es aquí justamente donde más fallamos porque cuando nos damos cuenta del daño ocasionado en nuestros hijos,  ya está instalado en ellos la ausencia, el vacío, la falta de ese escudo protector para ellos que siempre fuimos nosotros, los padres mientras estábamos juntos.
Por eso dedico este tema a cada papá y a cada mamá que pasa por una situación tan especial de la vida. Somos los adultos los que tomamos la decisión y somos los  adultos los que debemos hacernos cargo completo de la situación de inestabilidad que nuestras acciones causan a nuestros hijos. Debemos estar absolutamente claros de lo que implica para cada uno de nuestros hijos una decisión así, y enfrentarla como nos corresponde… pues ellos recién están iniciando la vida,  y con seguridad no están ni en lo más mínimo, capacitados para entendernos.

Es importante recalcar:

Que somos los padres  los que transmitimos las conductas y emociones a nuestros hijos. Los pequeños hacen lo que sienten y ven hacer a sus padres, no lo que se les dice que hagan.

Cuando los PADRES recibimos terapias,  aprendemos a tener estabilidad emocional, fortaleciendo y nutriendo nuestra tranquilidad y seguridad para estar bien nosotros y poder transmitírsela a nuestros hijos. Así mientras conversamos, compartimos y vivimos papá y mamá en forma individual con ellos,  podrán ir asimilando y aceptando  de manera más sutil la nueva situación familiar.

Los pequeños sienten e imitan  la actitud positiva, tranquila y estable de sus padres, adoptando nuevos recursos emocionales y mentales en su vida diaria.

¡Nuestros hijos estarán bien, en la medida en la que nosotros estemos bien!

Mi hijo no me obedece


A menudo muchas madres y padres de familia me consultan sobre qué hacer cuando sus pequeños hijos e hijas no acatan órdenes.
¡Me ponen algunos ejemplos del día a día que suenan familiares a todos!
"A comer y espera mami, a bañarte y no quiero, a guardar y no quiere guardar y así miles de ejemplos que todos; seamos padres o madres conocemos muy bien".

Solo es cuestión de que Mamá o papá den una orden y el niño o niña hace todo lo contrario,  y los padres tienen dos opciones: enojarse  y alzar la voz haciendo valer  la autoridad, o  “tranzar” dejándolo hacer primero lo que el/ella  dice para que después cumpla con la orden dada… papá y/o mamá concluyen el episodio pensando “siempre se sale con la suya”.   En el caso de que papá y/o mamá deciden hacer valer su autoridad los pequeños contestan de mala manera o huyen haciendo caso omiso ante la consigna, lo que ocasiona una batalla que termina en guerra perdida de los padres creando un ambiente familiar de gritos y malas caras. Esto por supuesto causa desesperación y frustración en los padres que por lo general terminan siempre cediendo ante las “decisiones” de sus pequeños hijos e hijas  para evitar esta escena que  en diferentes circunstancias, lugares y momentos  se repite varias veces al día.

Voy a explicar de forma sencilla este comportamiento y la  manera de afrontarlo con éxito.

Los niños y niñas que presentan un comportamiento terco, respondón y/o mal educado sólo lo utilizan para mostrarse firmes en sus opiniones con el único objetivo de hacer valer "su derecho". Son niños muy inteligentes, piensan que es correcto lo que ellos sienten y debemos nosotros sus progenitores actuar con mayor inteligencia que ellos para desde muy pequeños hacerlos razonar. Justamente este comportamiento nos muestra que están preparados para ello.

Entre las características de estos pequeños y pequeñas están que  son bastante inquietos, extrovertidos, creativos, chistosos, sensibles,  incluso hasta llorones  porque a veces piensan más rápido de lo que pueden hablar y pensando que no comprendemos  lo que nos quieren expresar, lo que significa que desean que su opinión sea tomada en cuenta porque a muy temprana edad ya tiene su criterio personal.

¿Qué debemos conocer para saber cómo actuar y sacar lo mejor de nuestros pequeños y pequeñas?

1.- Conocer bien al niño / a , y saber cómo juzga cada cosa y cómo actúa respecto a ellas.

2.- A partir de esto, será más fácil determinar por qué ha decidido internamente porque quiere o no quiere hacer algo.

3.- Dirigir nuestros esfuerzos pacientemente  a cambiar esa opinión tan personal con buenos argumentos con el fin de que sepa que como padres decidimos lo mejor para el/ella.

4.- Finalmente, dejarle la responsabilidad de elegir entre algunas opciones acorde a cada edad, para que pueda poner en marcha su marco de decisión. Es importante insistirse en que es una decisión suya, para que se sienta responsable y decida lo que es mejor dentro de sus posibilidades.

Al  principio se nos hará raro y difícil porque estamos acostumbrados a mandar, gritar, imponernos y hasta usar la famosa “chancla”, sin embargo no debemos de temer, estamos frente a un niño o niña con un alto nivel de comprensión, y  el empezar a escuchar sus argumentos poco a poco se convertirá en un nuevo hábito para nosotros que  nos hará la convivencia familiar  armónica. Así mismo ellos irán entendiendo nuestro razonamiento, por lo que sin saberlo ellos elegirán la opción que le hemos indicado.
Esto nos garantiza que en poco tiempo el niño comprenderá y sabrá determinar la mejor opción según lo que le estamos inculcando.

Esta es una nueva forma de actuar y ser con nuestros hijos e hijas que cada día nos sorprenden más con sus ideas y ocurrencias. Y el clima familiar será muy divertido, dinámico  lleno de paz, tranquilidad y amor.  Papá y mamá gozaremos de una nueva formación en casa con hijos e hijas revolucionarios del nuevo milenio!