Primero permítanme felicitar a aquellos padres que deciden encargarse de este tema con sus propios hijos e hijas y no se lo delegan a las escuelas/colegios o terceras personas que lo hagan. No es que esté en contra de que las instituciones educativas den esta instrucción, sino que considero que la forma más efectiva es que mamá y papá se encarguen en forma individual. Y en la medida que se vayan presentando las preguntas, dudas e inquietudes de cada uno de nuestros hijos, se las vayamos respondiendo acorde a cada hijo(a) tratándolo o midiéndolo en forma individual. ¡Quién más que nosotros, papá y mamá, conoce a nuestros hijos!
Por lo tanto, hay ciertos hechos o datos que debemos considerar, como por ejemplo:
1.- Niños y niñas no maduran por igual
2.- Si se les brinda una instrucción prematura podría haber una estimulación excesiva que desearan experimentar.
3.- La educación de los niños debe centrarse en los intereses infantiles no en los deseos de la vida adulta.
4.- La educación sexual debe ser individual
5.- Los intereses de cada niño son diferentes
MAMÁ, PAPÁ, ¿QUÉ ES EL SEXO?
Cuando escuchamos a nuestros pequeños hacernos esta pregunta, nos golpea mucho porque pensamos que aún faltan 3 ó 4 años para tener que enfrentarnos a las respuestas. En general nos cogen desprevenidos y no sabemos qué decir, optando por cambiar el tema. La mejor sugerencia que les puedo dar es que brindemos a nuestros hijos e hijas la cantidad de información adecuada de acuerdo con sus necesidades sociales, físicas y biológicas, pero siempre dando una respuesta a sus inquietudes. No debemos cambiarles el tema para explicarlo más adelante por temor, porque es ahí cuando se lo preguntaran o lo conversarán con amigos y/o personas ajenas a sus padres.
Lo que nuestros niños van preguntando es la mejor guía en cuanto si está listo para recibir la educación sexual. Sus comentarios son los que nos revelan lo que ellos piensan, quieren y desean saber.
También debemos considerar que dentro de nuestra misma familia cada hijo es diferente. Mientras uno niños están deseosos por informarse, otros carecen de interés o no hacen preguntas respecto al tema. Sin embargo, esto no nos libra de la responsabilidad de estar pendiente del asunto con ellos.
La pubertad en las niñas comienza entre los 10 y 13 años
La pubertad en los niños comienza entre los 11 y 14 años
Una vez que nuestros hijos e hijas entran en periodo de desarrollo lo normal es que les de vergüenza hablar del tema sexual y nosotros sus padres debemos respetarlos. Acordémonos que ya tuvimos diez o doce años anteriores, en donde debimos consolidar nuestra comunicación y confianza con ellos, sin embargo siempre debemos estar alertas para cubrir sus necesidades.
La curiosidad e inquietudes con respecto a este tema se van despertando poco a poco por lo que debemos de ir a su ritmo. Lo más importante es nuestra sensibilidad a los sentimientos del adolescente. Si él o ella desea hablar entonces hablemos, y si no lo desea logremos hacerlo de forma indirecta usando varios recursos que para esta etapa ya tendremos que saber manejar bien.
“La armónica relación entre padres e hijos durante los primeros años, hará que el adolescente respete y aprecie a sus padres lo suficiente como para creer en lo que le dicen y aceptar lo que le recomiendan”.

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