Hola, queridos amigos y amigas, hoy les traigo un tema que me parece muy importante y por el cual me consultan a través de los diferentes medios. Se trata de cómo saber hasta dónde disciplinar a nuestros hijos e hijas, cómo hacerlo, cómo lograr una educación firme o cómo lograr ese equilibrio que todos deseamos para tener una vida armónica y feliz.
A continuación vamos a desarrollar el tema basado en mis 25 años de experiencia como maestra, en mis estudios profesionales y en mi vivencia como mamá.
¡El mundo está cambiando!
Es lo que a diario escuchamos y pareciera que ejercer nuestra autoridad de padres y/o educadores está pasando de moda, que los valores, reglas y normas se empiezan a mirar como algo del pasado y preferimos desechar lo convencional e intentar algo moderno o nuevo.
La idea de una educación permisiva nos atrae porque creemos que nuestros niños deben gozar de su libertad innata, deben cultivar su creatividad natural y deben huir de cualquier cosa que les aburra porque nos ocupamos demasiado de que tengan una vida divertida, pensando que así son felices y van a ser felices siempre.
No nos damos cuenta de que lo único que estamos logrando con ese tipo de educación extremamente permisiva es formar seres humanos inútiles e incapaces de desenvolverse por si mismos. Así no habrá forma de tener éxito y fracasarán.
El encanto de aprender
Nuestros niños nacen brillantes, curiosos, inteligentes y deseosos de aprender. Por lo tanto, nosotros padres y/o maestros estamos obligados a brindarles una formación integral, basada en una estructura firme con reglas, normas y valores que se establecen y practican día a día, logrando poco a poco sembrar en nuestros hijos buenos hábitos, con una buena dosis de autodisciplina y control para enfrentarse a las exigencias de la vida.
Uno de los mejores regalos que una maestra le puede dar a un niño es:
- Ayudarlo a permanecer sentado cuando tiene ganas de salir corriendo.
- A levantar la mano cuando tiene ganas de hablar.
- A hacer fila para ir al parque a jugar
- Enseñarle a ser amable con el vecino cuando más fácil sería no mirarlo.
- A compartir sus galletas con el hermano cuando más fácil sería decirle que se las coma sin que lo vea.
- O exigirle que coma toda la sopa.
¡Ya sé lo que me van a decir!
Parece muy fácil…Suena sencillo... pero... ¡es cansado!
¿Cómo lograr la disciplina dentro de la buena educación?
Lo primero que tenemos que considerar es que nuestro objetivo a mediano y largo plazo es tener hijos e hijas triunfadores, seguros y felices en todas las áreas de su vida y eso se consigue con disciplina.
Entonces, si hacemos un análisis sobre el “secreto”que hay detrás de cada empresa exitosa, un equipo de fútbol ganador, una familia con valores o una banda musical genial. Su ingrediente principal es sin duda alguna la DISCIPLINA.
La propuesta para hoy es:
¡Decídete a disciplinar sin miedos!
Convencidos de que la buena relación entre nosotros, padres e hijos, se basa en enseñarles obediencia, respeto y responsabilidad, con amor y firmeza.
Si lo hacemos de esta manera, nuestros hijos se forman con un carácter seguro y sus facultades mentales serán cada vez más destacadas en cada ámbito, a medida que crezcan.
Podemos disfrutar juntos mientras aprendemos, gozar los beneficios dentro de una familia con reglas y normas. ¡Vale la pena el esfuerzo!
